25 de junio de 2007

bueno mami, come tu mamey

rrrrrrrrrrecuerda que esto no es casualidad mami..!!!

Nótese la mirada libidinosa de las mujeres al encontrar el erótico fruto. Bueno, la verdad es que aparte de la risa y -hasta cierto punto- la vergüenza que nos generan siempre estas inolvidables producciones nacionales, lo cierto es que este y otros videos definen una época para más de uno (incluido el suscrito) y ahora el sentimiento que sobresale al verlos no es otro que la puritica Nostalgia.

No es mi naturaleza confrontar, pero si a alguien no le gustó este post, recuerden lo que dice la canción:
que critiquen todo,
todo lo que quieran,
si lo que yo pienso aquí,
se lo digo a mi manera...

20 de junio de 2007

rarezas

En realidad el título bien pudo ser "manías", "loqueras", incluso "playadas"; el punto es que todos tenemos un conjunto de rarezas que otros podrían calificar como cosas extravagantes y hasta incomprensibles, pero que igual nos definen como personas y nos alejan un poco de la falaz idea de normalidad que todos intentamos aparentar. Así que acá les van algunas de mis rarezas:

1. A un libro nuevo (sólo para libros de verdad, no cuentan los de la U o el brete) no le pongo mi nombre hasta el propio día que empiezo a leerlo. Aunque ya es mío, pagué por él, no lo hago oficialmente parte de mi colección hasta que inicio su lectura. No sé a qué se debe, ciertamente no es miedo a que no me guste y que por ende lo vaya a cambiar o algo por el estilo, pero igual simplemente no puedo hacerlo antes.

2. Considero algo atroz empezar un libro y no terminarlo. Muchas veces he tenido que soportar novelas francamente espantosas sólo porque no me parece correcto mandar el trabajo de un autor al quinto carajo. A esta rareza no le encuentro una explicación lógica (solidaridad entre colegas... seás picha!). Hasta ahora, el único libro que me he atrevido a dejar luego de varias páginas, es "Ulises", de J. Joyce: será uno de los grandes clásicos, pero igual no pude con él (sigue esperando en mi mesita de noche).

3. No soy fanático (ni esclavo) del Orden, tampoco me voy al extremo de tener el cuarto hecho un solemne despiche: con ropa tirada por doquier, suciedad, etc., pero me desespera tener mi música de la compu desordenada. No sólo tengo todos mis MP3 ordenados en carpetitas de acuerdo al artista, y luego por álbum, el punto grave es que no puedo estar tranquilo si -por ejemplo- una canción se llama simplemente "Track 01", o bien aparece que el artista es "Unknown artist". Es raro (de eso trata este post, no), pero una situación como la anterior me produce una extraña ansiedad que no cesa hasta que cambio el archivo y ahora sí pasa a llamarse "Te lo pido por favor", interpretado por "Juan Gabriel" (por decir alguien). Qué varas!

4. Me preocupo (a veces mucho) porque se me vayan a acabar ciertos artículos "de primera necesidad" como el champú o la pasta de dientes. Se me hace terrible la idea de levantarme una mañana para ir el brete, y darme cuenta que no tengo desodorante que ponerme (!!!). De ahí que cuando agarro la botellita de champú y noto que ya le quedan pocos días, esa misma noche trato de ir al super a comprar la nueva. Así, ciertos días al mes mi closet guarda un duplicado de ciertos artículos (el moribundo, y el nuevecito). No sé si será pura pendejada, o bien aquel dicho de que "hombre prevenido vale por dos", el caso es que así me comporto.

5. Una vez tuve una crisis de índole intestinal mientras iba en el bus para el brete. No voy a dar detalles, sólo para aplacar el morbo voy a decir que NO me cagué (casi, casi, pero NO). El caso es después de aquel fatídico día nunca más pude volver a ponerme el mismo boxer con el mismo pantalón. Qué raro verdad? Como si la ropa fuera la culpable de tan horrible episodio.

Bueno, el tema claramente da para mucho más. Voy a dejarlo acá de momento para seguir con el cochino brete de la U que estaba haciendo antes. Otro día les cuento más varas raras.

Sabes Lucas, la gente anda diciendo que tu y yo estamos locos...

19 de junio de 2007

ya casi

Ya casi vuelvo a la escritura. Mucha vara de por medio, mucho cansancio. Tanto que pensar y poco que escribir...

31 de mayo de 2007

horror de los horrores!!!


Recién me enteré que algo muy extraño sucede con muchas direcciones de los blogs hospedados por Blogger: resulta que si uno le quita la "s" al url de uno de estos blogs, el navegador te lleva a una página cristiano-apocalípticas de esas totalmente patas-vueltas.

Pensé que era una broma, pero ya hice un par de pruebas y es trágicamente cierto. No se imaginan cómo se rompió mi corazón cuando puse http://santos-lugares.blogpot.com/ y lo primero que veo es un mensaje que me dice que la Biblia es cierta y que estamos en los últimos días (...y cómo seremos salvados). Qué putas pasa???

Al menos si me hubiera redireccionado a un site porno, pues bueno, el sentimiento de profanación de tu blog continúa, pero al menos tiene el valor agregado de que alguien que buscaba tu blog podría tropezar casualmente con buen material (a quién no le ha sucedido!). Pero algo así es inaudito, casi indignante... O será, como bien acotaba el descubridor de tan macabro hallazgo, que ¿ya me toca?

Me lleva el chanfle..! (y qué mieo..!)

28 de mayo de 2007

esas increíbles excusas

No es el compa de la noticia, pero quedó de perlas
El día que se inventaron las excusas, este mae llegó de primero en la fila. Se trata de un ex empleado de IBM que fue despedido porque utilizaba la computadora del brete para andar visitando chats de contenido para adultos. Según sus propias palabras, sus "problemas psicológicos lo dejaron adicto al sexo, especialmente a los chat rooms para adultos" (!!!).

Ahora el mae está demandando a su antiguo patrono pues -sostiene- IBM debió brindarle "simpatía y tratamiento" en lugar de despedirlo. Estaremos atentos a ver cuál será el desenlace de este singular caso; yo me aventuro a decir que va a ganar la demanda y le va a sacar muchos miles de dólares a IBM.

Nota completa aquí.

25 de mayo de 2007

La Tregua

Esta ha sido otra semana cerebralmente desgastante: el tema "la reestru" ya me tiene bastante podrido con sus exámenes, sus entrevistas y su ir y venir de noticias que al fin de cuentas no aportan casi nada valioso y por el contrario sólo sirven para cagarse en el estado anímico del suscrito. Afortunadamente, también esta semana he podido darme una tregua entre tanto despiche (dale P, "tanto quilombo") y una vez más acude al rescate el maestro Benedetti con su peculiar humor y -ante todo- su excelente literatura. A continuación, un fragmento de "La Tregua":

Jueves 21 de marzo

Cena en lo de Vignale. Tiene una casa asfixiante, oscura, recargada. En el living hay dos sillones, de un indefinido estilo internacional, que, en realidad, parecen dos enanos peludos. Me dejé caer en uno de ellos. Desde el asiento subía un calor que me llegaba hasta el pecho. Vino a recibirme una perrita desteñida, con cara de solterona. Me miró sin olfatearme. Luego se despatarró y cometió el clásico delito de lesa alfombra. La mancha quedó allí, sobre una cabeza de pavo real que era la
vedette en aquel diseño más bien espantoso. Pero había tantas manchas en la alfombra, que al final uno podía llegar a creer que formaban parte de la decoración.

La familia de Vignale es numerosa, estentórea, cargante. Incluye a su mujer, su suegra, su suegro, su cuñado, su concuñada y –horror de los horrores– sus cinco niños. Estos podrían ser definidos aproximadamente como mounstritos. En lo físico son normales, demasiado normales, rubicundos y sanos. Su monstruosidad está en lo molestos que son. El mayor tiene trece años (Vignale se casó ya maduro) y el menor seis. Se mueven constantemente, constantemente hacen ruido, constantemente discuten a los gritos. Uno tiene la sensación de que se le están trepando por la espalda, por los hombros, que siempre están a punto de meterle a uno los dedos en las orejas o tirarle del pelo. Nunca llegan a tanto, pero el efecto es el mismo, y se tiene conciencia de que en casa de Vignale uno está a merced de esa jauría. Los adultos de la familia se han refugiado en una envidiable actitud de prescindencia, que no excluye trompadas perdidas que de pronto cruzan el aire y se instalan en la nariz, o en la sien, o en el ojo de uno de aquellos angelitos. El método de la madre, por ejemplo, podría definirse así: tolerar toda postura e insolencia del niño que moleste a los otros, incluidas las visitas, pero castigar todo gesto o palabra del niño que la moleste a ella personalmente. El punto culminante de la cena tuvo lugar a los postres. Uno de los chicos quiso dejar testimonio de que el arroz con leche no le agradaba. Dicho testimonio consistió en volcar íntegramente su porción sobre los pantalones del menor de sus hermanitos. El gesto fue generado con generoso ruido, pero el llanto del damnificado superó todas mis previsiones y no cabe en ninguna descripción.

Después de la cena, los niños desaparecieron, no sé si dispuestos a irse a la cama o a preparar un cóctel de veneno para mañana temprano. “¡Qué chicos!”, comentó la suegra de Vignale, “lo que pasa es que tienen vida. “”La infancia es eso: vida pura”, fue el adecuado colofón del yerno. Respondiendo a una inexistente averiguación de mi parte, la concuñada me señaló: “Nosotros no tenemos hijos.” “Y ya llevamos siete años de casados”, dijo el marido con una risotada aparentemente maliciosa. “Yo por mí quisiera”, aclaró la mujer, “pero éste se complace en evitarlos”. Fue Vignale quien nos rescató a todos de semejante divagación ginecológica y anticonceptiva, para referirse a lo que constituía el máximo atractivo de la noche: la exhibición de las célebres fotos de museo. Las guardaba en un sobre verde, fabricado caseramente con papel de embalar, sobre el cual había escrito con letras de imprenta: “Fotografías de Martín Santomé.” Evidentemente, el sobre era viejo, pero la leyenda bastante reciente. En la primera foto aparecían cuatro personas frente a la casa de la calle Brandzen. No fue necesario que Vignale me dijera nada: a la vista de la fotografía mi memoria pareció sacudirse y acusó recibo de aquella imagen amarillenta que había sido sepia. Quienes estaban en la puerta eran mi madre, una vecina que después se fue a España, mi padre y yo mismo. Mi aspecto era increíblemente desgarbado y ridículo. “Esta foto, ¿la tomaste vos?”, le pregunté a Vignale. “Estás loco, yo nunca he juntado valor para empuñar una máquina fotográfica o un revólver. Esta foto la sacó Falero. ¿Te acordás de Falero?” Vagamente. Por ejemplo, que el padre tenía una librería y que él le robaba revistas pornográficas, preocupándose luego de divulgar entre nosotros ese aspecto fundamental de la cultura francesa. “Mirá esta otra”, dijo Vignale, ansioso. Allí también estaba yo, junto al
Adoquín. El Adoquín (de eso sí me acuerdo) era un imbécil que siempre se pegaba a nosotros, festejaba todos nuestros chistes, aún los más aburridos, y no nos dejaba ni a sol ni a sombra.

No me acordaba de su nombre, pero estaba seguro de que era el
Adoquín. La misma expresión pajarota, la misma carne fofa, el mismo pelo engominado. Solté la risa, una de mis mejores risas de este año. “¿De qué te reís?”, preguntó Vignale. “Del Adoquín. Fijate qué pinta.” Entonces Vignale bajó los ojos, hizo una recorrida vergonzante por los rostros de su mujer, de sus suegros, de su cuñado, de su concuñada, y luego dijo con voz ronca: “Creí que ya no te acordabas de ese mote. Nunca me gustó que me llamaran así.” Me tomó totalmente de sorpresa. No supe qué hacer ni qué decir. ¿Así que Mario Vignale y el Adoquín eran la misma persona? Lo miré, lo volví a mirar, y confirmé que era estúpido, empalagoso y pajarón. Pero evidentemente se trataba de otra estupidez, de otro empalago, de otra pajaronería. No eran las del Adoquín de aquel entonces, qué iban a ser. Ahora tienen no sé qué de irremediable. Creo que balbuceé: “Pero, che, si nadie te lo decía con mala intención. Acordate que a Prado le decían el Conejo.” “Ojalá me hubieran llamado a mi el Conejo”, dijo, en tono compungido, el Adoquín Vignale. Y no miramos más fotografías.

22 de mayo de 2007

sobre las ballenas


El día de hoy La Nación publicó un artículo del embajador japonés en donde intenta convencer a la opinión pública de las buenas intenciones detrás de la cacería de ballenas emprendida por su pais. Todo como parte de la campaña en pos de que el voto de Costa Rica en la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional (28 al 31 de mayo) favorezca los intereses de los japoneses. Afortunadamente nuestro país ya hizo pública su intención de votar en contra de tales proyectos (¿qué hubiera pasado si Japón nos hubiera "regalado" un puente).

Aún así vale la pena hacer algunos comentarios sobre el mencionado artículo:

Además del montón de MENTIRAS que se atreve a mencionar el tipejo este, su tésis es -sobre todo- estúpida: cómo es posible que justifique la carnicería de ballenas solamente porque "es una especia que se encuentra en el tope de la cadena alimenticia"; bajo esta premisa deberíamos emprender un genocidio científico sobre los osos polares, los pumas, incluso buena parte de los seres humanos (empezando por Japón, supongo).

En serio gente, porfa no creamos nada de lo que opiniones como esta nos dicen. Recordemos que Japón (junto con Noruega e Islandia) mata cada año muchas ballenas so pretexto de investigación científica, cuando la verdad es que lucra con esta actividad. Sólo por mencionar un dato (ver estudio), en la década de 1986-1996, Japón reportó "oficialmente" a la Comisión Ballenera Internacional la muerte de 3,526 ballenas minke (exacto, la misma especie que según el señor Sumi presenta una peligrosa sobre población, consume sin medida a otros -desprotegidos- organismos marinos, y además comete el morboso pecado de reproducirse una vez al año).

Como si fuera poco, el embajador no menciona en absoluto el sufrimiento al que es sometido el animal antes de su muerte. Tal parece que tantos años de "cacería científica" no han sido suficientes para contar con datos exactos sobre el tiempo que requiere una ballena para morir. Ojas a las conclusiones del estudio "Hunted: dead or (still) alive" realizado por la WDCS (Whales and Dolphins Conservation Society) :

For example, Greenland admits that the information collected from its hunters is not scientifically based and that a lack of veterinary assistance prevents it from developing more accurate indicators than its existing criteria for determining death ("when the whale does not move and the flippers are immovable"). These ignore the risk that the whale is paralysed, but still conscious and able to perceive pain.

The IWC's quantitative approach also ignores the fact that whales will experience a different intensity of pain and suffering, even if their Times to Death are similar, depending on the damage caused by the harpoon or bullets entering the body and the power of the weapon used. Other welfare considerations must also include the trauma of the chase itself and, for social species, the effects on other members of the whale's pod. However, these issues are not currently considered by the IWC.

As a result, the IWC rarely has sufficient quantity and quality of data to make a fully informed assessment, or comparison, of whaling methods. It is not even clear if the IWC is seeking the most useful data to assess humaneness, as is evidenced by the longstanding, and still unresolved, debate about the correct criteria for measuring the onset of insensibility and death in whales.



Para los que quiera ver una pequeña muestra de la crueldad hacia las ballenas, pueden echarle un ojo a este link (se ve super güeiso, por si acaso)

Espero que todo lo anterior les haga reflexionar un toque sobre este desgarrador problema. Es cierto que en Costa Rica no somos cazadores ni consumidores de productos de ballenas, pero eso no nos exime de la responsabilidad que tenemos con el medio ambiente, recordemos que mantenerse al margen es igual que apoyar la cacería.

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Sobre las ballenas

Yoshihiko Sumi
Embajador del Japón en Costa Rica

De cara a la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que se llevará a cabo del 28 al 31 de mayo próximo en Alaska, me gustaría compartir unas ideas acerca de las ballenas.

La ballena es una especie que se encuentra en el tope de la cadena alimenticia de las especies marítimas. Su excesiva protección daña el ecosistema marino, fundamentándose así la posición de Japón que se basa en la sostenibilidad y utilización balanceada de los recursos marítimos.

El más grande. Quiero anotar que la ballena azul es el mamífero más grande que existe en el mundo, con un récord de un ejemplar que alcanzó a medir 34 metros de longitud. La hembra en este tipo de ballenas alcanza la madurez a unos 10 años de edad y pare cada dos o tres años. Ahora, en el caso de la ballena minke , esta llega a la madurez a una edad de entre 6 y 7 años y se reproduce una vez por año. La ballena minke tiene una capacidad de reproducción más fuerte que otras especies de ballenas.

De igual forma, se estima que las ballenas consumen de 3 a 5 veces más recursos que el volumen total de las capturas de la pesca marítima mundial. Inclusive, varios organismos internacionales, incluyendo la FAO, han iniciado estudios sobre el tema por posible daño que esto causa a las otras especies marinas. Se cree que las ballenas consumen una enorme cantidad de otros organismos marinos, que puede llegar a ser de entre 250 millones y 400 millones de toneladas anuales, y están muy por encima del consumo humano anual de especies marinas, que, en promedio, llega a unos 90 millones de toneladas.

760.000 minke . Para 1986, la CBI acordó una moratoria sobre la caza ballenera comercial, con el fin de que se emprendiera una evaluación global de las poblaciones de ballenas y que se considerara modificar la cláusula a más tardar en 1990. Según la página web del CBI, el Comité Científico de esta Comisión reconoció en 1990 que hay 760.000 ballenas minke en el océano Glacial Antártico y, en 1991, que la población del mar de Ojotsk- Pacífico noroeste se compone de 25.000 animales.

Para el caso de Costa Rica, las ballenas que pueden observarse, en su mayoría en la península de Osa, corresponden a las yubarta o "jorobadas", cuya población ha ido en aumento en promedio en un 12% anual, según la CBI. Los profesionales de Costa Rica afirman que es más frecuente su observación en esta península, en comparación con varios años anteriores.

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18 de mayo de 2007

Ayyyyyy..!

Fractura de peroné y los ligamentos del tobillo... Pobre mae!

Hace recordar a Ronaldo hace algunos años cuando hizo un giro a la izquierda, pero su rodilla entendió que era a la derecha... güeiso, aunque francamente daba cierto (maligno) gusto ver al gordo hijueputa ese, la versión futbolística de Shaquille O'Neall, retorciéndose en la grama.

para sí olvidar

No se trata de un viernes 13, pero este viernes 18 (el culo te abrocho!), los resignados habitantes del Valle Central tuvimos el horrendo placer de experimentar -otra vez- el colapso de la "red" vial nacional: los choques múltiples y las lluvias tropicales fueron los protagonistas una jornada catastrófica para todo aquel que quisiera llegar a su casita y liberarse del estrés acumulado de una semana para olvidar...
Mi semana estuvo maracada por la vil pichaseada con un brete de la maestría, la próxima vez que tenga los ojos rojos espero que se deba a algún psicotrópico, y no a las cuasi-palmadas de origen académico.
Para rematar, hoy asistí por primera vez, y en primera fila al primer acto del circo de la "reestru": como era de esperarse, fracaso total, a la mierda la experiencia o el amor que aún se le tiene al brete. Otra vez los fantasmas rondan mi cabeza...
Y bueno, al menos ya en el hogar, con la cerveza en el cuerpo y la canción de Serrat que dice: "...hoy puede ser un gran día" (gracias Myra)

el orto (definición académica)

orto. Vulgarmente, el trasero humano. La palabra tiene su etimología, dado que si recuerdan algo de geometría elemental, dos líneas ortogonales son las que forman ángulo recto; y el recto, en el cuerpo humano... bien, ya me entienden.

28 de abril de 2007

titanes el en ring

El Campeón sobre la momia.
La momia sobre el Campeón.
No se dan tregua.
No hay ca-li-fi-ca-ti-vo para estos verdaderos titanes!!!

26 de abril de 2007

si la vida me da palo...

"una jaladita más, ahí vamo, ahí vamo, una más..."

no se trataba pues de...


Todos los que veían por primera vez la vieja construcción de madera se preguntaban acaso si aquella nave de inusual longitud era una iglesia abandonada, desprovista ahora de la cruz que hubiera confirmado su pasado y cuya ausencia, lejos de disminuir la magnitud del edificio, le otorgaba un velo de misterio que hacía de aquel lugar el punto donde se concentraban las miradas de cualquier visitante que alguna vez llegase al pequeño poblado al pie del volcán.

Cuando el viejo la vió sus ojos se iluminaron, tuvo que tomar aire pues aún no salía del asombro de haber encontrado en pie un lugar que creyó sólo existía en sus recuerdos más lejanos. Ahí vivió mi tata -dijo- y tomando nuevamente aire, haciendo un evidente esfuerzo por ordenar las palabras que el cerebro precipitaba a su atrofiada lengua, añadió: lechería la central...

30-3-2007

Finalmente llegó a su casa. Apenas unos minutos antes había respirado profundo cuando se bajó del bus y volvió a ser dueño de sus actos. Decidió bañarse para limpiar su cuerpo de los residuos que el calor insoportable de la ciudad y el trabajo habían depositado durante todo el extenso día. Ni siquiera el agua pudo mermar la euforia que estaba sintiendo desde la tarde, los pensamientos eran muchos y siempre en movimiento, los nombres se mezclaban con lugares y olores, sensaciones que le hacían revivir tiempos muy lejanos, incluso dolorosos.

Algo estaba ocurriendo en él, su agitación crecía a cada minuto y esto lo excitaba. Por momentos quiso descubrir una luz en el mar tempestuoso de su realidad, sin embargo algo muy dentro de sí le indicaba que no debía caer en la falacia de dar un orden lógico a sus pensamientos. Las leyes de la razón sirven para el trabajo o para angustiarse sobre el futuro, pero no para las cosas verdaderamente trascendentales.

Comprendió entonces que no tenía sentido encontrar una respuesta, mucho menos un orden. Esa necesidad de Absoluto que a veces sentía en su corazón parecía ahora esfumarse bajo la acción de sus sentidos, cada respiro pleno de sensaciones le hacía notar que estaba vivo y sin embargo sorprendentemente ajeno a todo lo que le rodeaba y que hasta ese momento le era imprescindible para definir su vida

26-6-2005

Desde la ventana del bus siempre veía lo mismo: las viejas casas de madera, los edificios cuadrados, las calles estrechas donde todos los días se asfixiaban los carros. Nada lo atraía por su belleza, por el contrario cada rincón le parecía repulsivo, insoportablemente imperfecto; a donde quiera que mirara no encontraba otra cosa que caos y suciedad.

A menudo pensaba, con una mezcla de ironía y tristeza, que en esta ciudad sería imposible que ocurriese una historia como la de Martín. En cuáles plazas y parques podría alguien tener la libertad de encontrarse con su destino, por cuáles calles caminaría durante horas abandonado a sus pensamientos, dónde podría encontrar un café para tomar mientras decidía el siguiente paso...

16 de abril de 2007

El día que me sentí más tico


Sebas tiene hoy casi 16 años, y esta anécdota ya cumple más de una década en la memoria: a pesar de la diferencia de edades, por aquellos tiempos él y yo pasábamos muchas horas juntos; un día mientras cambiaba canales en la tele, vimos una noticia sobre un ejército (no podría asegurar que se tratase de una guerra, bien podría ser una "invasión por la Paz") . No nos detuvimos mucho rato en la noticia y a mi no me llamó en nada la atención, seguimos unos segundos en silencio mientras yo buscaba algo bueno en algún canal cuando Sebas se volvió hacia mi y preguntó: "¿Luisma, qué es un ejército?"

Han pasado ya bastantes años desde aquella trascendental pregunta y todavía hoy se me nubla la vista al recordar ese momento. Qué se le puede responder a una pregunta cargada de tanta inocencia, cómo describir algo tan atroz cuando la emoción te domina y tenés los ojos de un niño esperando que digás algo. Ciertamente no recuerdo que le respondí a Sebas aquella tarde, ni siquiera sé si pude decirle algo coherente en medio de todo lo que estaba sintiendo; lo único que importa es la certeza de que somos realmente afortunados de poder vivir en este rincón del mundo donde la gran mayoría de la gente no ha vivido nunca una guerra, ni la desaparición de una persona cercana, tampoco el hambre o el miedo a un bombardeo, y especialmente donde los más pequeños pueden vivir y jugar sin conocer lo que es un ejército.


Ese fue el día que más patriotismo ha despertado en el suscrito (el 2 a 1 contra Suecia en el 90 está en un indiscutible 2do lugar, grande Medford!). Gracias al bichillo Sebas por enseñarme las cosas que hacen grande a un pequeño país.

PD. Gracias a M y A por hacerme evocar este episodio.

14 de abril de 2007

Tesoro

Acá una verdadera joya: el maestro Sabato leyendo un fragmento de su novela "Abaddón El Exterminador". La edición del video no es nada buena, e incluso por error aparece que se trata de "Héroes y Tumbas".

Al final lo que importa es escuchar, silencio por favor...

11 de abril de 2007

Voy en esas... Gracias Jose!

Siguiendo tu consejo, acá estoy un día después de mi cumple 29 iniciando con esta carajada. Ya procuraré mantener la jugadita actualizada para que no caer en el tedio. Muchas gracias mae, siempre vibrando en la memoria...

Ah bueno, y para poner las cosas claras desde el principio mejor explico el asunto del nombre: "santos lugares" no obedece en absoluto a ninguna motivación religiosa (Dios nos libre!); ni tampoco se trata de parafrasear a Robin -El Chico Maravilla- con alguna de sus clásicas intervenciones como por ejemplo "santos proyectiles radioactivos Batman!". Santos Lugares es un pueblo de la provincia de Buenos Aires (Argentina) en donde ha vivido gran parte de su vida uno de los grandes de la literatura, Ernesto Sabato, maestro a quien ya dedicaré muchas palabras en este blog y creador de una obra con la que me siento especialmente identificado.

Santos Lugares es algo más que literatura, es la esencia de aquellos instantes, los más escasos y pequeños, que existen como entes sagrados en nuestra vida y que siempre asociaremos a los grandes sentimientos como la Felicidad y la Tranquilidad.